El terremoto del 27 de febrero de 2010 afectó al 80% de un país sacudido muchas veces. Sacudido realmente, como cual perro incómodo por el agua se deshace de ella. Así la tierra se sacudió.
El mismo día sábado noté que no sólo se derrumbaron puentes, casas y edificios. Se había derrumbado la rutina, la forma de vivir mi sábado. La concentración que tenía puesta en hacer -porque ese día ya estaba programado- se cambió por observación. Habían muchas cosas diferentes, desde el paisaje, los grandes negocios cerrados, filas para cargar bencina, mi celular sin señal y todo lo que en mi casa se rompió.
Junto con la tarde volvió la elecricidad y pudimos ver por televisión la magnitud de la crisis, la tristeza, la pérdida y el caos.
Pero de alguna manera me sentí más libre, ya no tenía la obligación de tener el celular prendido, de llegar temprano a comprar para evitar la congestión; de cierta imposición del sistema (más bien de autoimposición), porque parte de este sistema se había desmoronado. A causa del sismo no hubo tiempo para los líderes de buscar sus mejores trajes, de aparecer peidaitos y ordenaditos ante las cámaras; eso ahora no importaba.
Y se había desmoronado también el edificio principal en mi lugar de trabajo, lo que causó que el caos también llegara hasta allí. Para mi fue un descanso; no podía trabajar, por lo tanto no eran importantes los papeles y muchas otras cosas que a pesar de que se que nos había caído parte del techo falso nuestras dependencias resistieron magníficamente.
Entonces sentía empatía y compasión por la pérdida y libertad también por la pérdida pero de cosas que me ligaban al sistema, a la obligación. El valor de muchas cosas cambió.
Este sismo me ha ayudado a saber qué quiero; la sensación de libertad, tal como la da la Novena Sinfonía de Beethoven; es un sentimiento impagable.
Quedarse con lo de otro
viernes, 26 de febrero de 2010
La vida es un lugar donde nos encontramos con distintos compañeros de viaje.
Algunos nos acompañan por largo tiempo; tanto que seguimos caminando juntos hasta
dejar este planeta. Otros están con nosotros el tiempo suficiente para poder
crecer en algún aspecto y luego cada uno sigue un camino distinto.
meditando sobre esto me di cuenta que me he quedado con cosas de algunas
personas. Palabras, gestos, hábitos; pero sobre todo canciones.
God Only Knows de Beach Boys es una canción que ya es mía, pero se quedó conmigo
de alguien, se quedó en mi auto y en mi cabeza.
¿Quién estará escuchando a Ricos y Pobres o a Roger Hodgson? ¿Quién hará, dirá o
cantará algo que fue mío?
No somos dueños de nada. Tomamos prestado y estamos de paso. Crear es modificar
lo que ya está, tomar la energía que está en la vida y darle una forma nueva,
preferentemente más bella. Podemos arreglar y mejorar muchas cosas para después
compartirla con nuestros distintos compañeros de viaje.
Algunos nos acompañan por largo tiempo; tanto que seguimos caminando juntos hasta
dejar este planeta. Otros están con nosotros el tiempo suficiente para poder
crecer en algún aspecto y luego cada uno sigue un camino distinto.
meditando sobre esto me di cuenta que me he quedado con cosas de algunas
personas. Palabras, gestos, hábitos; pero sobre todo canciones.
God Only Knows de Beach Boys es una canción que ya es mía, pero se quedó conmigo
de alguien, se quedó en mi auto y en mi cabeza.
¿Quién estará escuchando a Ricos y Pobres o a Roger Hodgson? ¿Quién hará, dirá o
cantará algo que fue mío?
No somos dueños de nada. Tomamos prestado y estamos de paso. Crear es modificar
lo que ya está, tomar la energía que está en la vida y darle una forma nueva,
preferentemente más bella. Podemos arreglar y mejorar muchas cosas para después
compartirla con nuestros distintos compañeros de viaje.
¿Qué quieres ser cuando seas grande?
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Debo haber tenido unos cuatro años, o tal vez menos y me preguntaron: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? y mis alternativas fueron: Arqueóloga, abogada (tal vez otro cosa) y turista; obviamente esta última causó risas, pero la pregunta fue clara. No me preguntaron ¿Qué título quieres tener? o ¿qué vas a hacer para obtener dinero en tu vida adulta?
Y con muchos talentos y habilidades llegué a la edad de 10 años y mi vida se orientó hacia Italia. Febrero de 1984 y al Festival de Viña del Mar estaba invitado un grupo italiano, que antes de escuchar cualquier canción, los conocí por una entrevista televisiva. Para no alargar esta historia, confieso que en menos de 2 días me había convertido en una fan, no una simple fan, sino en la obsesión misma que sólo a los 10 años un ser humano se puede permitir.
No sé si fue ese año, o el que siguió, pero un día -sin mucha fe- pedí un deseo a una estrella fugaz y me reí de mi misma, porque pedí conocer a este grupo que poco a poco (pero de manera acelerada) me enseñaba música y lengua italiana.
Pasaron los años y yo me paseaba entre el dibujo, la música, las letras, la matemática, la física, la geografía, los idiomas, etc., etc. y etc. (eso en lo intelectual) y miles de cosas más que me iban definiendo como una persona más bien mental donde mi pasión tenía su desahogo en Ricos y Pobres.
La Internet fue la herramienta con los que mis deseos inconscientes se comenzaron a materializar. Sin saberlo le envié un correo electrónico al sobrino de Angela; cuando lo supe casi se me cayó el pelo. Luego hice la primera página web (la que está a punto de desaparecer) dedicada a ellos y los contactos con otros fans crecieron.
Llego el tiempo del trabajo estable y en un bendito día, un día de abril en que estaba muy enojada; decidí viajar a Italia. Llame al banco y en horas tenía en mi cuenta el dinero suficiente para ir cómodamente al viejo mundo. No pensé mucho qué iba a hacer ni con quién me iba a juntar, sólo informé que iría. Sin embargo todos estos amigos no eran amigos imaginarios, cuando llegué me estaban esperando; en cada estación de tren y dispuestos a mostrarme sus ciudades; en moto o en autos ( hasta en un Fiat 500). Pero lo más importante me presentaron a mis ídolos y ellos sabían quién era yo.
Nunca pensé que iría a Italia, sin conocer personalmente a nadie, a encontrarme con grandes amigos, amigos de años. Nunca pensé cómo sería y fue mejor que todo lo que pude imaginar. Sólo bastó decidirme.
Hoy me preguntaron, por mi trabajo y bajo juramento, a qué me dedico y dije "soy ingeniero en sonido" pero si me preguntan qué soy, quizás lo que primero pienso es "soy fan de Ricchi e Poveri" y me gusta manejar cantando.
Ahora veo las fotos y sé que de verdad estuve allí, en todos esos lugares, con toda esa gente. Y más que recordar que no lo soñé recuerdo que todo es una ilusión.
Si ahora tuviera 4 años y me preguntaran qué quiero ser diría: sólo quiero ser yo, la versión más feliz de mí misma.
Y con muchos talentos y habilidades llegué a la edad de 10 años y mi vida se orientó hacia Italia. Febrero de 1984 y al Festival de Viña del Mar estaba invitado un grupo italiano, que antes de escuchar cualquier canción, los conocí por una entrevista televisiva. Para no alargar esta historia, confieso que en menos de 2 días me había convertido en una fan, no una simple fan, sino en la obsesión misma que sólo a los 10 años un ser humano se puede permitir.
No sé si fue ese año, o el que siguió, pero un día -sin mucha fe- pedí un deseo a una estrella fugaz y me reí de mi misma, porque pedí conocer a este grupo que poco a poco (pero de manera acelerada) me enseñaba música y lengua italiana.
Pasaron los años y yo me paseaba entre el dibujo, la música, las letras, la matemática, la física, la geografía, los idiomas, etc., etc. y etc. (eso en lo intelectual) y miles de cosas más que me iban definiendo como una persona más bien mental donde mi pasión tenía su desahogo en Ricos y Pobres.
La Internet fue la herramienta con los que mis deseos inconscientes se comenzaron a materializar. Sin saberlo le envié un correo electrónico al sobrino de Angela; cuando lo supe casi se me cayó el pelo. Luego hice la primera página web (la que está a punto de desaparecer) dedicada a ellos y los contactos con otros fans crecieron.
Llego el tiempo del trabajo estable y en un bendito día, un día de abril en que estaba muy enojada; decidí viajar a Italia. Llame al banco y en horas tenía en mi cuenta el dinero suficiente para ir cómodamente al viejo mundo. No pensé mucho qué iba a hacer ni con quién me iba a juntar, sólo informé que iría. Sin embargo todos estos amigos no eran amigos imaginarios, cuando llegué me estaban esperando; en cada estación de tren y dispuestos a mostrarme sus ciudades; en moto o en autos ( hasta en un Fiat 500). Pero lo más importante me presentaron a mis ídolos y ellos sabían quién era yo.
Nunca pensé que iría a Italia, sin conocer personalmente a nadie, a encontrarme con grandes amigos, amigos de años. Nunca pensé cómo sería y fue mejor que todo lo que pude imaginar. Sólo bastó decidirme.
Hoy me preguntaron, por mi trabajo y bajo juramento, a qué me dedico y dije "soy ingeniero en sonido" pero si me preguntan qué soy, quizás lo que primero pienso es "soy fan de Ricchi e Poveri" y me gusta manejar cantando.
Ahora veo las fotos y sé que de verdad estuve allí, en todos esos lugares, con toda esa gente. Y más que recordar que no lo soñé recuerdo que todo es una ilusión.
Si ahora tuviera 4 años y me preguntaran qué quiero ser diría: sólo quiero ser yo, la versión más feliz de mí misma.
Ha muerto el rey
sábado, 27 de junio de 2009
El día 25 de junio del 2009 será recordado como el día en que murió el Rey del Pop Michael Jackson.
No puedo dejar de escribir sobre esto porque llegaron a mi mente muchos razonamientos y a mi vida la muerte de otros reyes, que en cierta medida, no se distancian mucho de la luz y la oscuridad, del gozo y del dolor.
A propósito del dolor; el mismo día 25 de junio vi en la Catedral de Santiago una gigantografía del Sagrado Corazón y es la primera vez que veo en esa representación católica un corazón rodeado de espinas ¿Y qué tiene que ver eso con Micahel? ¿Y qué tiene que ver eso conmigo? ¿Y qué tiene que ver eso con la gente que me junto?
Un corazón rodeado por el dolor, o peor aún un corazón cercado por el dolor, tanto así que no llegas a él.
No hay que ser especialista para darse cuenta que Jackson tenía un grave problema de autoestima, con un rechazo a su propio ser, tanto así que su rostro se caía. Un hombre que el dolor que llevaba lo hacía un personaje que inspiraba lástima y rechazo, un dolor que atravezó desde su alma hasta sus huesos. Sin embargo y al mismo tiempo seguido y amado de una manera impresionante y, en algunos casos, desiquilibrada ya que su talento brillaba y la expresión de perfección y belleza con su baile y su voz llegaba al punto de ser un dios; un ídolo de la música.
Leí una vez que la autoestima es "no traicionarse" es decir ser lo que se quiere ser. No se trata de ser lo que otros quieran. Tal vez sea un extraño pensamiento de ser algo que creamos para que nos amen, porque tal cual como somos no somos dignos de ser queridos. Y rechazamos lo que somos tratando de ser alguien o algo diferente, tan diferente como seamos capaces de imaginar; traicionándonos. Pero es un pensamiento más común y abundante de lo que parezca.
No dejo de ver mi reflejo en las noticias, desde los fans, ya que también pertenezco a un fans club; y he llevado esta admiración al límite entre la obseción y la pasión. No dejo de ver mi reflejo en los logros máximos del rey y en su decadencia. No veo mucha diferencia entre él y en mucha gente que conozco, gente que ha tocado mi vida y en otros que ya han dejado de ser parte de ella. También he conocido gente a la cual se le ha caído el rostro. Otros que su dolor no los dejan mostrarse, otros cuya creatividad y talento magistrales son proporcionales al daño que se causan.
No puedo dejar de escribir sobre esto porque llegaron a mi mente muchos razonamientos y a mi vida la muerte de otros reyes, que en cierta medida, no se distancian mucho de la luz y la oscuridad, del gozo y del dolor.
A propósito del dolor; el mismo día 25 de junio vi en la Catedral de Santiago una gigantografía del Sagrado Corazón y es la primera vez que veo en esa representación católica un corazón rodeado de espinas ¿Y qué tiene que ver eso con Micahel? ¿Y qué tiene que ver eso conmigo? ¿Y qué tiene que ver eso con la gente que me junto?
Un corazón rodeado por el dolor, o peor aún un corazón cercado por el dolor, tanto así que no llegas a él.
No hay que ser especialista para darse cuenta que Jackson tenía un grave problema de autoestima, con un rechazo a su propio ser, tanto así que su rostro se caía. Un hombre que el dolor que llevaba lo hacía un personaje que inspiraba lástima y rechazo, un dolor que atravezó desde su alma hasta sus huesos. Sin embargo y al mismo tiempo seguido y amado de una manera impresionante y, en algunos casos, desiquilibrada ya que su talento brillaba y la expresión de perfección y belleza con su baile y su voz llegaba al punto de ser un dios; un ídolo de la música.
Leí una vez que la autoestima es "no traicionarse" es decir ser lo que se quiere ser. No se trata de ser lo que otros quieran. Tal vez sea un extraño pensamiento de ser algo que creamos para que nos amen, porque tal cual como somos no somos dignos de ser queridos. Y rechazamos lo que somos tratando de ser alguien o algo diferente, tan diferente como seamos capaces de imaginar; traicionándonos. Pero es un pensamiento más común y abundante de lo que parezca.
No dejo de ver mi reflejo en las noticias, desde los fans, ya que también pertenezco a un fans club; y he llevado esta admiración al límite entre la obseción y la pasión. No dejo de ver mi reflejo en los logros máximos del rey y en su decadencia. No veo mucha diferencia entre él y en mucha gente que conozco, gente que ha tocado mi vida y en otros que ya han dejado de ser parte de ella. También he conocido gente a la cual se le ha caído el rostro. Otros que su dolor no los dejan mostrarse, otros cuya creatividad y talento magistrales son proporcionales al daño que se causan.
Honestidad
miércoles, 6 de mayo de 2009
Reconozco que tengo rabia, reconozco que con la más leve provocación volvería a golpear. Creo que no me dijo nada por miedo y no porque no quisiera agrandar la situación. De todo lo que dije la mitad la creía y sentía y el resto sólo fue para hacer daño; no porque quisiera hacer daño, sino para defederme.
¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que se engaña a sí mismo? ¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que tiene tanto miedo a mostrarse al mundo, que ha creado los muros más fuertes que haya visto? ¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que no se conoce?
No se da cuenta que al traicionarse traiciona, no se da cuenta del dolor que lleva, cuando es tan evidente y todos a quienes roza lo ven. No se da cuenta que necesita del resto, pero no cómo lo hace. No se da cuenta que la forma de relacionarse es dañina. Sólo tendría que mirar hacia atrás y vería que no es la primera vez. Tal vez sea la primera vez que alguien se lo dice, pero quizás otras personas le dieron un extraño chocolate.
Me costó menos de lo que creí perdonarme, porque en corto plazo encontré mi aprobación y mi buena memoria recordó muchas frases que se anulan la una con la otra.
Entiendo que muchas de las cosas que hizo fueron inconscientes, que no valdría la pena encarárselas, porque seguramente no fue capaz de darse cuenta. Detrás de toda esa rectitud hay una gran incoherencia y hasta que no tenga el valor de mirarse seguirá siento un misterio, un mito. Nadie te conoce, porque no te conoces.
¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que se engaña a sí mismo? ¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que tiene tanto miedo a mostrarse al mundo, que ha creado los muros más fuertes que haya visto? ¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que no se conoce?
No se da cuenta que al traicionarse traiciona, no se da cuenta del dolor que lleva, cuando es tan evidente y todos a quienes roza lo ven. No se da cuenta que necesita del resto, pero no cómo lo hace. No se da cuenta que la forma de relacionarse es dañina. Sólo tendría que mirar hacia atrás y vería que no es la primera vez. Tal vez sea la primera vez que alguien se lo dice, pero quizás otras personas le dieron un extraño chocolate.
Me costó menos de lo que creí perdonarme, porque en corto plazo encontré mi aprobación y mi buena memoria recordó muchas frases que se anulan la una con la otra.
Entiendo que muchas de las cosas que hizo fueron inconscientes, que no valdría la pena encarárselas, porque seguramente no fue capaz de darse cuenta. Detrás de toda esa rectitud hay una gran incoherencia y hasta que no tenga el valor de mirarse seguirá siento un misterio, un mito. Nadie te conoce, porque no te conoces.
Sigo siendo yo.
jueves, 8 de enero de 2009
Hoy en la mañana, como muchas mañanas, me ecuentro con un gran grupo de compañeros que llegan en el bus y escucho mi nombre repetidas veces, muchas veces. Después voy a diligencias por diferentes oficinas y de nuevo "hola, Marlene". Me atrevería a decir que de 400 personas, 350 sabe cómo me llamo, la mayoría es muy amable conmigo y si debo hacer cualquier trámite, a mí me resulta en tiempo récord, porque a la mayoría le simpatizo y casi todos me conocen. Tengo cierta fama.
Y ha sido así desde el colegio, sin embargo no hay tanta gente en mi vida y pocos cercanos. Con el tiempo me volví muy selectiva y mañosa. Mi mal genio me ha hecho perder a algunas personas y ayer se me arrancaron las palabras como si escupiera pepas de sandía, como si me sacara un tapón de la garganta. Eso tampoco es nuevo, pero ya no golpeo a la gente, como en el colegio.
Pasé un tiempo sin escribir, estaba en el caos que significa el cambio. Qué curioso, con el cambio llegaron de forma mágica dos minerales que se relacionan y ayudan a éste: la calcantita y la calcita verde. Fe y cambio.
Ya estoy un poco más tranquila después del caos, limpiando y ordenando. Y es que sí siento cambios, sigo siendo yo, pero no tan "yo". Me gustan las cosas nuevas y tengo más claro qué cambiar y con qué hacer trueques.
Y ha sido así desde el colegio, sin embargo no hay tanta gente en mi vida y pocos cercanos. Con el tiempo me volví muy selectiva y mañosa. Mi mal genio me ha hecho perder a algunas personas y ayer se me arrancaron las palabras como si escupiera pepas de sandía, como si me sacara un tapón de la garganta. Eso tampoco es nuevo, pero ya no golpeo a la gente, como en el colegio.
Pasé un tiempo sin escribir, estaba en el caos que significa el cambio. Qué curioso, con el cambio llegaron de forma mágica dos minerales que se relacionan y ayudan a éste: la calcantita y la calcita verde. Fe y cambio.
Ya estoy un poco más tranquila después del caos, limpiando y ordenando. Y es que sí siento cambios, sigo siendo yo, pero no tan "yo". Me gustan las cosas nuevas y tengo más claro qué cambiar y con qué hacer trueques.
Agarrarse del vacío
miércoles, 19 de noviembre de 2008
He hecho algunas cosas que nunca debí hacer. Cosas que últimamente he recordado y que tuve mucho más que suerte, sin duda ya no sería Marlencita para mucha gente. Pero ha pasado tanto tiempo y tan poco tiempo. Al recordar algunas cosas me desconozco y me reconozco.
Ahora me pregunto si he cambiado de verdad, si acaso nunca más volveré hacer "esas cosas" que le dieron trabajo extra a mi ángel de la guarda y a los del resto. Si volveré a sentirme de tal forma que desee tentarme a vivir de un modo equivocado.
Autoperdón y olvido, ya que nada dejó consecuencias graves. Pero todavía siento que alguna vez los efectos de mis descontroles dejaron tristes vivencias para mí y otros. Pero ya pasó ya no es parte de este ahora.
Siento que estoy en una transición, en el salto de gacela como diría JaneAnn Dow, cuando no hay nada ni nadie, cuando has decidido lanzarte, pero no sabes dónde caerás, cuando no hay nadie, cuando necesitas la fe porque es la única evidencia de que existe otro suelo. Un antes y un después.
Ahora me pregunto si he cambiado de verdad, si acaso nunca más volveré hacer "esas cosas" que le dieron trabajo extra a mi ángel de la guarda y a los del resto. Si volveré a sentirme de tal forma que desee tentarme a vivir de un modo equivocado.
Autoperdón y olvido, ya que nada dejó consecuencias graves. Pero todavía siento que alguna vez los efectos de mis descontroles dejaron tristes vivencias para mí y otros. Pero ya pasó ya no es parte de este ahora.
Siento que estoy en una transición, en el salto de gacela como diría JaneAnn Dow, cuando no hay nada ni nadie, cuando has decidido lanzarte, pero no sabes dónde caerás, cuando no hay nadie, cuando necesitas la fe porque es la única evidencia de que existe otro suelo. Un antes y un después.
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