Hay una canción de un grupo italiano, el cual ha sido desde mis 10 años mi favorito, que se llama "Amore Sbagliato" y en su inicio relata la escena de un mendigo tendiendo su mano cansada pidiendo limosma. La primera vez que la escuché, esa escena estaba fuera de contexto y me pareció extraña; aún estaba en el colegio.
Estuve sin trabajo un tiempo, con mi título guardado debajo de la cama (o en algún otro sitio como ése) con muy poco dinero, pero nunca me sentí como el mendigo que imaginaba en esa canción. Tal vez porque a pesar de que no tenía un trabajo estable me las había arreglado para conseguir, con mis medios, una muy pequeña suma de dinero mensual. Sí sentí rabia y frustración en ocasiones, pero nunca me sentí miserable.
Creo que la verdadera miseria es la misera del mendigo de la canción. Pedir amor, esperar amor. Pedir amor a otro mendigo carente y miserable. O pedírselo a un avaro que no desea dar ni recibir. Pero el pordiosero y el avaro son el mismo y ambos viven dentro de mí. No hay que pedir ni esperar, sólo hay que decidir recibir.
Corto y simple, porque no voy a hablar de la experiencia que me llevó a entender la canción. Tampoco de decisiones, ni de reflejos de la mente en un mundo de materias.
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