Ayer escuché en la radio una canción de las que me grabaste en un disco para Porchino. Esas canciones otoñales que tú preferías decirles crepusculares. Recordé lo lindo y cálido que alguna vez sentí.
A pesar que estaba un poco resfriada fui a dar una vuelta en el auto. El otoño también regala paisajes hermosos. El paisaje del camino de Santa Rita en la comuna de Pirque realmente estuvo maravilloso; los árboles gigantes soltando sus hojas naranjas y el viento lanzándolas contra el parabrizas de mi auto... realmente un espectáculo. Pensé que te habría gustado y rápida y estúpidamente cruzó por mi cabeza la idea de volver a verte. Por un instante quise tenerte a mi lado y compartir el placer que entraba por mis ojos y escuchar tu voz alegre colocándole bonitos adjetivos al evento.
Tal vez ya estoy olvidando lo malo que fue, tal vez ya te perdoné. Sabías que yo iba a hacer un blog con este nombre, así que tal vez un día te encuentres con estas palabras. No quiero volver a repetir esta historia ni creo que necesite volver a hablar contigo. Ya entendí lo que pasó y cada día me perdono más. Por momentos te amé de verdad, pero no quiero volver a vivir algo así. Ni las palabras ni las promesas hacen los lazos. Agradezco que ya no haya nada que nos ate.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario