Pasado

lunes, 30 de junio de 2008

Si bien todos sabemos que estamos en el presente y que es el suelo del "aquí" el que pisamos; no es fácil darse cuenta que traemos emociones del pasado.

Escribo esto ahora porque sólo en estos días entendí que mucho de lo que siento es causa de aquello que he vivido y no por algo que vaya a suceder. Esas emociones sin rostro son causa de un pasado añejo, más antiguo de lo que soy capaz de recordar. Y no serán los hechos futuros lo que me hagan sentir alegre o triste.

No conozco a nadie que tenga mejor memoria que yo; tal vez me importan demasiado las cosas que suceden y aún no asumo que yo hago que sucedan.

Durante años he descrito a una emoción molesta que llevo como un ruido. Ese ruido es mezcla de miedo, preocupación y pérdida. Desagradable. Pero puedo decir que este ruido ha bajado su intensidad. Escuché ese ruido un día junto al latido de mi corazón en todo mi cuerpo y no fue otra cosa más que la representación de algo que ya había vivido. Ahora entiendo; no tengo por qué oirlo más.

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