Honestidad

miércoles, 6 de mayo de 2009

Reconozco que tengo rabia, reconozco que con la más leve provocación volvería a golpear. Creo que no me dijo nada por miedo y no porque no quisiera agrandar la situación. De todo lo que dije la mitad la creía y sentía y el resto sólo fue para hacer daño; no porque quisiera hacer daño, sino para defederme.

¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que se engaña a sí mismo? ¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que tiene tanto miedo a mostrarse al mundo, que ha creado los muros más fuertes que haya visto? ¿Cómo puedo pedir honestidad a alguien que no se conoce?

No se da cuenta que al traicionarse traiciona, no se da cuenta del dolor que lleva, cuando es tan evidente y todos a quienes roza lo ven. No se da cuenta que necesita del resto, pero no cómo lo hace. No se da cuenta que la forma de relacionarse es dañina. Sólo tendría que mirar hacia atrás y vería que no es la primera vez. Tal vez sea la primera vez que alguien se lo dice, pero quizás otras personas le dieron un extraño chocolate.

Me costó menos de lo que creí perdonarme, porque en corto plazo encontré mi aprobación y mi buena memoria recordó muchas frases que se anulan la una con la otra.

Entiendo que muchas de las cosas que hizo fueron inconscientes, que no valdría la pena encarárselas, porque seguramente no fue capaz de darse cuenta. Detrás de toda esa rectitud hay una gran incoherencia y hasta que no tenga el valor de mirarse seguirá siento un misterio, un mito. Nadie te conoce, porque no te conoces.

0 comentarios: